Educar en el Siglo XXI

Andreas Schleicher, director Ejecutivo de Educación y Asesor en Política Educativa de la OCDE, llevó a cabo la conferencia inaugural del curso “Educar en el siglo XXI: buenas prácticas en el sistema educativo español” celebrada en Santander los días 9,10 y 11 de septiembre.

La ponencia titulada “How to educate at the 21st century? Challenges for the Spanish education system” señaló algunas claves para conducir al éxito a nuestro sistema educativo. Entre ellas, cabe señalar:

  • Fomentar el compromiso y la responsabilidad de todos los agentes. 
  • Fomentar un aprendizaje orientado a la adquisición de competencias. 
  • Ser sensible a las diferentes necesidades de los alumnos y de los centros. 
  • Establecer sistemas de evaluación continua, unida siempre a un “feed-back” formativo. 
  • Combinar la cultura de la transparencia con la autonomía de los centros, “en ello consiste el éxito”. 
  • Exigir a cada alumno individualmente sin sobrecargar. 
  • Propiciar la combinación de estudio y trabajo; y el cambio en el tipo de tareas y de actividades “reproductoras” a tareas más abiertas y constructoras de conocimiento. 
  • Fomentar en todos los niveles el aprendizaje colaborativo. 


“La calidad se alcanza cuando tanto los procesos como los resultados se consideran fundamentales” comentó Schleicher durante su intervención.

También propuso iniciativas para mejorar la calidad del profesorado, haciendo hincapié en construir una buena base de conocimiento teórico y un buen repertorio de técnicas para nutrir y dar más importancia a la fase práctica y de investigación docente.

En relación a la tarea profesional docente sugirió como iniciativas de bajo coste y de excelente rentabilidad: promover la reflexión sobre el propio trabajo del docente y sobre el liderazgo escolar; facilitar el trabajo colaborativo; y proporcionar al profesorado espacios y tiempos para diseñar, dirigir, poner en funcionamiento y evaluar entornos de colaboración.

Fuente: Centro Nacional de Investigación e Innovación en Educación

Competencias de un Maestro II

En el anterior post analizamos las competencias y conocimientos de un maestro según las necesidades sociales actuales y desde los diferentes autores. Para conocer qué opinaban los docentes hemos realizado un cuestionario que ha sido respondido por una muestra de 20 profesores de primaria y secundaria. El cuestionario puede ser consultado en internet[1]. Al ser una muestra tan pequeña no está validado y tampoco hemos utilizado ningún método de triangulación. Sólo recogemos datos descriptivos y lo compartimos con vosotros por si os puede resultar de utilidad.
Sobre los conocimientos que propone Cristina Moral Santaella los docentes de la muestra opinan lo siguiente:
  • El 86% nos indica que la formación de contenidos pedagógicos es fundamental para desarrollar adecuadamente su labor docente.
  • El 71% comenta que son fundamentales, además, un conocimiento de la asignatura que se imparte, conocimientos de didáctica, del contexto escolar y una reflexión constante de su práctica educativa.
  • El 56%  valora como fundamental un conocimiento curricular.

Resultando las prioridades formativas iniciales como se recogen en el siguiente gráfico:

Además de los conocimientos de Moral, nos interesamos por  las competencias que Tejada (1998) propone y extraemos la siguiente valoración. Los docentes establecen estas competencias por orden de prioridad.
  •       Autocrítica
  •       Tolerancia a la incertidumbre
  •       Iniciativa
  •       Trabajo en equipo
  •       Autoperfeccionamiento
  •     Ética

Por otra parte, incorporamos una pregunta abierta final “¿qué otros conocimientos o competencias consideras necesarios para tu práctica educativa?” y éstas fueron las respuestas
  • Empatía, respeto por la forma de ser de los demás y por sus necesidades. 
  • Inteligencia emocional. 
  • Conocimiento de la psicología de los alumnos de cada edad 
  • Principalmente la Reflexión, pienso que es fundamental para ser buen docente; 
  • Y junto con la vocación y el trabajo colaborativo-cooperativo hacen que el trabajo sea más eficaz para todos. 
  • Tener capacidad de motivación y hacer participar a los alumnos. 
  • Contrastar si han adquirido los conocimientos impartidos y evaluarlos conjuntamente 
  • Mucho entusiasmo y alegría

Esperamos que estos datos os resulten útiles para vuestra reflexión  sobre la práctica docente.


Competencias de un Maestro I

La OCDE coincide en que el alumnado de nuestra sociedad necesita aprender a convivir con culturas y etnias plurales, integrar multitud de estímulos y de informaciones, seleccionar con criterio esta información, fundamentar sus decisiones, adaptarse a los cambios, a generar conocimiento, a aprender por sí mismo y a aprender para toda la vida. 
Si los Doctores e investigadores en Educación nos hablan de innovación educativa, nuevos paradigmas en la organización escolar, en los procesos de enseñanza y aprendizaje fomentando el desarrollo de competencias de nuestros alumnos ¿por qué los criterios para seleccionar los maestros de nuestras escuelas en Madrid valorarán más un examen de conocimientos? 
Sin entrar a discutir que efectivamente, el nivel cultural de un maestro debe ser amplio y no debe cometer determinados errores de cultura general, este sistema de elección ¿no retrocede el rol del maestro a ser un mero transmisor de información? Esto resulta muy contradictorio a lo que los expertos educativos nos trasladan como las necesidades actuales de nuestra sociedad. 
Parémonos un momento a pensar qué hace un maestro. Además de la enseñanza (de una asignatura), propiamente dicha, educa de manera global, motiva, mantiene ciertas normas de convivencia en el aula, mantiene tutorías con los alumnos, programa actividades, busca recursos, se reúne con las familias, con los profesores, corrige actividades, investiga, analiza y reflexiona sobre su trabajo. Por lo que sus funciones se caracterizan por:[1]
  • Realizar múltiples tareas 
  • Además adaptadas a contextos diferentes (escuela urbana, rural, pública,  agrupaciones de alumnos, escuelas multiculturales) 
  • Supeditadas a la complejidad del sistema pedagógico (programas de enseñanza, técnicas, métodos, formación docente, coordinación con el equipo, tutorías, claustro etc) 
  • Surgiendo dificultades no esperadas ni planificadas en aula (dificultades en el aprendizaje, conductas disruptivas, etc) 
  • Conllevan la implicación afectiva que existe en toda relación interpersonal 
A simple vista, parecen funciones que requieren de gran complejidad y pluralidad, entonces, ¿cómo debe preparase un maestro?, ¿qué debe saber/conocer? Algunos autores como Magni, Tardif, Shulman, Grossman, Tejada o del Moral, entre otros, han investigado sobre el saber y el rol del docente proponiendo diferentes modelos. Una vez analizados y, valorando nuestro contexto social actual, proponemos las siguientes competencias o conocimientos (recogiendo características de todos ellos)1: 
  • Conocimiento pedagógico (principios generales de la educación, proceso de enseñanza-aprendizaje, agrupamientos, etc) 
  • Conocimiento del entorno/contexto de la escuela (de las familias, la cultura escolar, entorno físico y recursos de la zona) 
  • Conocimiento Curricular (objetivos curriculares, programas de enseñanza y nivel) 
  • Conocimiento de la Materia (de la asignatura que se va a impartir y su relación intercontenidos o intracontenidos) 
  • Conocimientos de los alumnos (su estilo de aprendizaje, sus características de personalidad,) 
  • Capacidad de adaptación a los cambios y tolerancia a la incertidumbre. 
  • Capacidad de trabajo en equipo 
  • Capacidad de reflexión sobre la práctica educativa. 
  • Conocimiento y capacidad ético-profesional 
Como decíamos en el párrafo anterior, pluralidad y complejidad (muchos y variados), por lo que si valoramos más la prueba de conocimientos, ¿no estaremos planteando como función primordial el dominio de la asignatura frente al resto de habilidades y competencias necesarias (habilidades interpersonales, comunicativas, asertivas, capacidades de relacionar contenidos y afectivas.)? 
Los aspirantes a profesor en Finlandia tienen que pasar pruebas de inteligencia emocional para trabajar con jóvenes (McKinsey, 2007:17). Se supone que tenemos puesta la mirada en sistemas educativos que hayan tenido éxito, nos dirigimos a nuevos paradigmas comunitarios, colaborativos y dialógicos por lo que además de una formación académica, el docente debe tener cualidades y habilidades que más allá de su práctica docente le ayuden a investigar y reflexionar en ella adquiriendo para sí un aprendizaje de por vida. Quizás, como propuesta antes de decidir qué criterios serán los adecuados para seleccionar nuestros maestros, debamos definir qué funciones requiere y por tanto qué formación universitaria se le ofrece. 
Por este motivo hemos realizado un breve cuestionario cerrado para conocer las valoraciones que los maestros dan a cada tipología de conocimiento profesional del docente, siguiendo el modelo de Moral Santaella (1998)[2]
  • Conocimiento pedagógico 
  • Conocimiento de la materia 
  • Conocimiento didáctico 
  • Conocimiento curricular 
  • Conocimiento contextual 
Además hemos añadido una pregunta sobre algunas de las competencias que Tejada (1998)[3] propone, para quien la función docente integra en su ejercicio una serie de saberes y capacidades. En el siguiente post redactaremos el informe con sus resultados.
[1] Estos parámetros están recogidos en los trabajos de Diker y Terigi (1997:96 yss) en su indagación acerca de la identidad de la función docente 
[2] Moral Santaella, C. (998)Formación para la profesión docente. Granda: Grupo Editorial Universitario 
[3] TEJADA, J. (1998) Los agentes de la innovación en los centros educativos. Profesores, directivos y asesores, Aljibe, Málaga