Contenidos y Competencias

A la hora de programar solemos situar el contenido del currículo como foco prioritario, sin embargo, el foco debe ser el objetivo u objetivos específicos, que en términos de resultados se denominan “estándares”. Si nos fijamos bien, estos estándares se componen de verbos (acción) + una dimensión de conocimiento (el contenido curricular) y de aquí, el profesor debe asumir ciertas tareas para conseguir el desarrollo competencial de su alumnado:

  1. Agrupar los diferentes estándares, que puedan estar próximos a ser desarrollados o adquiridos con alguna técnica didáctica común, por ejemplo, que 10 estándares puedan desarrollarse mediante el estudio de un caso.
  2. Efectuar su organización y secuencia, para ir avanzando por un itinerario bien establecido
  3. Planificar las técnicas didácticas que desarrollarán, por un lado, el grupo de estándares y, por otro, las competencias clave.
  4. Seleccionar los contenidos curriculares. Con esto decimos, que el profesor puede y debe elegir los contenidos específicos y que no debe limitarse a ni a una editorial, ni a una sola plataforma, sin embargo, a la hora de seleccionar contenido debemos tener claro unos criterios, antes de decir dónde voy a buscarlos.

La selección de contenidos exige un análisis de las necesidades derivadas de las características de los alumnos, el contexto, la estructura y metodología según la organización de las materias del centro, los principios y finalidad del centro educativo…A partir de aquí, podemos señalar algunos criterios que podemos considerar a la hora de seleccionar el contenido para desarrollar las competencias de nuestros alumnos.

Esperamos que os resulte útil.

Gracias por leernos

¿Una Asamblea en la Universidad? Manual emergente para la convivencia 2/2

En la entrada anterior, nos propusimos incorporar la asamblea en el aula. En concreto, incorporarla en niveles como primaria y secundaria. 
Esta vez, iré un poco más allá y hablaré de la asamblea en la educación superior, en concreto en la formación de futuros docentes.
En la formación universitaria del profesorado, desde nuestro punto de vista, no es posible transmitir conceptos pedagógicos relacionados con el aprendizaje (enfoques constructivistas, los estilos de enseñanza, estilos de aprendizaje, metodologías activas, modelos centrados en el aprendizaje) sin que el estudiante lo experimente.
En asignaturas de grado o másteres, cuyo contenido tratan la convivencia escolar, o cuyas competencias genéricas a desarrollar se proponen:
  • CG5. Diseñar y desarrollar espacios de aprendizaje con especial atención a la equidad, la educación emocional y en valores, la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, la formación ciudadana y el respeto de los derechos humanos que faciliten la vida en sociedad, la toma de decisiones y la construcción de un futuro sostenible.
  • CG7. Conocer los procesos de interacción y comunicación en el aula, dominar destrezas y habilidades sociales necesarias para fomentar el aprendizaje y la convivencia en el aula, y abordar problemas de disciplina y resolución de conflictos.

No vemos otra posibilidad que la de crear una asamblea, en disposición circular, en el aula, para debatir los conceptos específicos del tema. Sobre todo, y aprovechando un espacio así, se puede dar la oportunidad a los alumnos, ya universitarios, de hacer propuestas en algún aspecto de la asignatura.

La experiencia desarrollada en la asignatura “Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad” del Máster de formación de secundaria, comenzó debatiendo aspectos de la convivencia escolar (legislación, organización, estrategias, programas e investigaciones) y finalizó debatiendo el modelo de evaluación de la asignatura, con propuestas de mejora para su realización. Incluso llegando a acuerdos para realizar el ejercicio individual final.
En los portfolios entregados por los alumnos (futuros docentes), nos encontramos con estas reflexiones sobre esta experiencia:


“La clase de hoy no ha sido una clase “normal”. Hemos roto la disposición habitual, donde cada alumno se encuentra detrás de la mesa, y se han dispuesto las sillas en círculo. Se trata de la organización de una asamblea…”


“Dentro del tema “convivencia escolar” llevamos a la práctica la asamblea, estuvimos toda una clase en círculo hablando sobre la figura del mediador, ventajas e inconvenientes, si se puede introducir en clase, qué cosas se pueden trabajar, qué resultados podemos obtener, experiencias que hayamos tenido, ejemplos de hoy en día de centros que trabajan así… Desde mi punto de vista, después de haber leído sobre este ámbito, y tras la experiencia de clase, lo creo esencial para el desarrollo de los niños y adolescentes. Les llevará a solucionar mejor los problemas, a sentirse más relajado, a decir las cosas… “


“Durante la segunda parte de la clase hemos hablado sobre cómo va a ser el examen de la asignatura. Tras más de media hora de reflexión, hemos decidido hacerlo de casos prácticos, con apuntes y que su entrega se valore como una tarea más (es decir, que no haga falta sacar un 5 para aprobar la asignatura, aunque su valor siga siendo el 40%).

Pero lo más importante no es el examen en sí. Yo me pregunto: ¿Por qué la profesora nos deja opinar sobre el examen? Lo cierto es que muy pocas veces (acaso ninguna) los alumnos tienen la opción de elegir o participar en el examen que como docentes les hacemos. ¿Por qué no escucharles?…tal vez nos llevemos una sorpresa al preguntarles”


Y ahora, tras leer la valoración y el aprendizaje de los alumnos. ¿Te animas a incorporar las asambleas en el aula?
Un cordial saludo

Alumnos universitarios evalúan una experiencia activa en clase

La experiencia docente que hemos desarrollado durante el primer cuatrimestre, en la asignatura Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad, del Máster de Formación del Profesorado de Secundaria y Bachillerato en el  ICE de la UPM ha sido valorada por los alumnos.

En ella seguimos el modelo Flipped Learning, para un desarrollo óptimo del aprendizaje.

Aquí os presentamos alguno de los datos más relevantes. Más adelante, describiremos su estructura organizativa, cómo se organizaron las sesiones presenciales, las herramientas TICs colaborativas utilizadas y lo más importante, cómo fueron evaluados los alumnos.

Un cordial saludo

Estándares de Evaluación: Evaluación competencial

Los estándares son las “definiciones operativas de lo que los alumnos deben saber y saber hacer en cada materia y nivel educativo, y servirán para que toda la comunidad educativa y la sociedad pueda conocer la eficacia del sistema y de cada centro escolar” (Tourón, 2009)

La evaluación del aprendizaje mediante estándares está estrechamente vinculada al currículo, produciendo una conexión mayor entre los que se programa aprender y lo que se evalúa. Plantea, una evaluación más objetiva, y da a conocer más claramente los resultados de la intervención educativa.

Estas evaluaciones incorporan metas previamente establecidas, como objetivos y expectativas de logro para nuestros estudiantes. Además  requieren que los alumnos demuestren sus destrezas y habilidades  para la solución de problemas con los conocimientos adquiridos, en definitiva, las mismas habilidades que necesitarán para un futuro no lejano.
Las pruebas para evaluar competencias, procuran generar una respuesta, en lugar de elegir una de una lista de respuestas, que aunque pueden ser muy adecuadas, no debemos olvidar tener en cuenta el conocimiento conceptual y el procedimental. De esta manera proporciona al docente información  equilibrada sobre lo que el alumno sabe hacer con lo que sabe
La corrección de este tipo de pruebas debe estar bien detallada previamente, mediante codificaciones, teniendo en cuenta el currículo y los estándares (resultados de aprendizaje esperados). Incorporarlos en el currículo facilita las estrategias didácticas que el docente deberá aplicar.

Y no podemos olvidar que los estándares y las evaluaciones competenciales, requieren de una mayor capacidad de los maestros para comprender las expectativas a incorporar en las nuevas evaluaciones, obtener recursos y experiencias, que ayuden a nuestros alumnos a alcanzarlas.

Por otro lado, la evaluación de  competencias debe ser continua y sistemática, y utilizar tanto métodos cualitativos como cuantitativos, Los datos recogidos pueden ser sometidos a ponderación de acuerdo con los niveles de logro alcanzados y utilizar porcentajes para las tareas encomendadas a los alumnos, de esta manera, no limitamos el aprendizaje y el rendimiento académico a los conocimientos adquiridos a través de una única prueba final sino que valoramos el proceso, los errores y aciertos.

Un saludo

La evaluación pedagógica: algunas reflexiones.

La evaluación es el proceso de valoración de un mérito o del valor de algo (Martínez Mediano, 2007). Este proceso será distinto según el concepto evaluativo y la finalidad.
No es lo mismo realizar una evaluación de rendimiento que una evaluación diagnóstica, y tampoco es lo mismo, realizar una evaluación orientada únicamente a la toma de decisiones o únicamente a la rendición de cuentas.
Desde mi punto de vista, tanto la evaluación formativa como la sumativa, deben estar presentes en el proceso evaluativo, y me quedo con la definición de “evaluación pedagógica” de Pérez Juste (1995)
Es la valoración a partir de criterios y referencias, de la información técnicamente recogida y organizada sobre cuantos factores relevantes integran el proceso de enseñanza-aprendizaje para facilitar la toma de decisiones.
 Es más, añadiría, que deben ponerse al servicio de los objetivos, con lo que, la evaluación dependerá, en primer lugar, de los objetivos que nos hayamos propuesto como docentes.
Como docente universitaria de futuros docentes, me cuestiono en muchas ocasiones, cómo debería realizarse la evaluación. Para la calificación, de momento, utilizo la fórmula 60% como evaluación contínua de tareas, normalmente en equipo, y el 40% de un examen individual. Aunque este porcentaje no puede ser aleatorio, dependerá de las competencias que se estén desarrollando en uno u otro.
La elaboración del examen individual me plantea serios debates, así que me suelo centrar en los objetivos planificados y las competencias que los alumnos deben adquirir. Procuro no limitar esa prueba a preguntas de conocimientos, y realizar preguntas de reflexión, donde prime la argumentación teórica. Puedo variar entre alguna pregunta de elección múltiple, preguntas a desarrollar o pensar sobre algún caso.
En otros debates internos, también me cuestiono si la equidad o la igualdad deberían estar presentes en estos ejercicios, y ahí es donde me cuestiono si utilizar el mismo ejercicio para todos o si los alumnos pudieran elegir el tipo de prueba, sobre todo, recordando la imagen siguiente que circula por las redes, cuyo autor desconozco, por eso no lo nombro.
Todavía no lo tengo claro, así que os invito al debate para salir de dudas. En este momento me planteo realizar un examen competencial cuyos items estén contextualizados y donde los estudiantes puedan buscar información y contenido en su ordenador para valorar mejor las competencias. También suelo clasificar las situaciones que propongo según la taxonomía de Bloom y atiendo a la dimensión del conocimiento que esté en juego en ese momento, de ahí, suelo tener una visión sobre los procesos cognitivos y las dimensiones que estamos trabajando.
Después, tras los resultados obtenidos reajusto el proceso de enseñanza-aprendizaje que haya llevado a cabo para el curso siguiente, y así sucesivamente…

Aprender a leer

“El lector, para alcanzar el significado del texto, no sólo debe descodificar las palabras y el lenguaje escrito, sino también volverlo a codificar a su propio modelo de lenguaje. Y el momento más importante de este proceso es especialmente esta recodificación en la que el lector transfiere a su propio sistema el texto, lo que determinará la efectividad de la comprensión lectora” (Cabrera, 1998)

Leer no es juntar letras. Leer es descifrar códigos, asociarlos a un sonido, a varios sonidos, luego entender el concepto y luego trasladarlo al con-texto. 
Leer y comprender es diferente. Si nosotros leemos una frase y una sola palabra no la entendemos, porque no sabemos su significado, no habremos comprendido la lectura, aunque sepamos leer (reconocer las letras). Esto lamentablemente, sucede muchas veces en los niños tanto en primaria como en secundaria. Por ese motivo, hemos preferido ir al origen y empezar, valga la redundancia, por el principio.
La lectura es un proceso complejo que requiere de la adquisición de diferentes conceptos previos. Si éstos no están interiorizados en el niño, no podrá aprender a leer bien, y mucho a asentar una buena comprensión lectora.
Estos conceptos previos y necesarios para lectura son:

  • PERCEPCIÓN ESPACIAL. Arriba, abajo, dentro, fuera, etc
  • Reconocimiento de FORMAS PLANAS Y EN VOLUMEN
  • ESQUEMA CORPORAL. Mi cabeza, mis pies, las manos. Y en el espejo…
  • LATERALIDAD. Mi derecha, Mi izquierda, Su derecha, su izquierda. Mi derecha delante del espejo, Mi izquierda delante del espejo..
  • DISCRIMINACIÓN AUDITIVA. Diferenciar el sonido de la serpiente “SSSSS”, el del tigre “GGGGRR”, ronroneo del gato “RRRR”…
  • Amplitud de VOCABULARIO: Comprensión del significado de las palabras.
¿Por qué es necesario esto? Veamos un ejemplo:

  • Si no sabemos diferenciar visualmente entre derecha e izquierda no podremos distinguir una “d” (la barriga está a la izquierda y el palito a la derecha) de una “b”(la barriga está a la derecha y el palito a la izquierda).
  • Si no sabemos diferenciar arriba y abajo me sucederá lo mismo con la “d” (el palito está arriba a la derecha) y la “q” (el palito está abajo a la derecha) o bién entre la “b” (palito arriba a la izquierda) y la “p” (abajo a la izquierda).
Siempre que el niño tenga interiorizado todos estos conceptos, podemos comenzar preferiblemente con Mayúsculas (hay mayor diferencia entre ellas y se reconocen mejor las formas). Después podremos pasar a las minúsculas. 
Comenzar a enseñar las letras es un proceso que debe respetar absolutamente el ritmo del niño y su interés. Previamente y a la par de su enseñanza, podemos realizar juegos diversos que ayuden a interiorizar el desarrollo los conceptos previos de manera natural y lúdica.
Además, hay que tener presente el método o métodos de enseñanza que vamos a utilizar, y saber que su eficacia dependerá del grado en que se cumplan una serie de condiciones:
  • Que contribuya al desarrollo total del niño
  • Que fomenta la actividad del niño en el proceso de aprendizaje y la intercomunicación del grupo.
  • Que se adapte al ritmo del progreso y sus características individuales.
  • Que lo motive intrínsecamente.
  • Que se desarrolle en un ambiente relajado y de libertad (supervisada).
  • Que sea consciente de sus propios progresos.
  • Que le permita transferir este aprendizaje a otros ámbitos o contexto.
Esperamos que haya sido de vuestro agrado y utilidad.
Gracias por leernos.

La Familia desarrolla Competencias Lectoras

Este post, lo escribimos en el año 2009 en nuestra sección de orientación a familias, tras una conferencia. Hoy, la lectura de investigaciones acerca de la importancia del ambiente familiar en la estimulación para el desarrollo de competencias, nos lleva a recuperarlo de nuevo deseando que os sea de utilidad. 
Las librerías y papelerías están llenas en su sección infantil de diferentes tipos libros. Todos ellos llamativos, coloridos, con POPs, táctiles y con brillos. Pero ¿Cual escoger? ¿Cuál es el adecuado?
En primer lugar nos detendremos en el objetivo, ¿por qué lo compramos y qué queremos que el niño reciba a través del libro-cuento? A partir de ahí, podemos decidir qué dirección tomar. 
En primer lugar, nos fijaremos en 2 aspectos:
El contenido: la historia o cuento en sí. 
Es muy apropiado que leáis los libros de los niños antes de comprarlos y atender a la historia que nos narra. De esta manera comprobaremos si está adaptado a su edad, y si la historia le puede gustar o no, según los intereses del niño.
Os proponemos que la historia del libro tenga un hilo conductor de principio a fin. Para los más pequeños suelen publicarse libros que únicamente tienen una imagen por página y una palabra en la parte inferior. Pueden ser llamativos y didácticos si riman, por ejemplo, pero es preferible que sean historias cortitas a palabras sueltas, aunque alguno de este tipo en nuestra biblioteca infantil de casa, tampoco sobra.
Huellas gigantes
Las historias no necesariamente tienen que ir con un mensaje (éste puede estar implícito en la historia, o el niño puede elaborar uno propio), tampoco siempre hay que leer historias cotidianas del niño para que se lave, para que se peine, para que haga pipí… ni demasiado largas.

A los niños y a los adultos nos gustan las historias, historias bonitas, que nos lleven a la imaginación y a la fantasía, preferiblemente donde aparezca algún animal (sobre todo si es para niños de 2-4 años), con metáforas, arquetipos (el bueno, el malo, el pobre, el rico, el avaro…) o incluso poesías –las frases cortas que rimen, no sólo les encanta sino que favorece el desarrollo fonético-fonológico, necesario para la capacidad lectora posterior.

Estructura del libro
Un libro es algo que el niño debe aprender a cuidar. Por tanto, para los más pequeños es interesante tener libros de pastas más duras y resistentes. Los libros para la bañera de plástico los recomendamos para bebés menores de 1 año porque un libro no es juguete.
Historia de Ratones
A partir de los 3 años, cuando el niño muestra cierto interés por descubrir las letras, es muy importante que cuando leamos el libro junto a él, el niño se coloque viendo las letras en su postura correcta y no del revés o de lado. Podemos sentarnos uno al lado del otro o el niño encima nuestra, pero siempre que pueda ver las letras en su posición adecuada, aunque no reconozca las letras ni sepa leer.
En relación a la organización de las páginas, es preferible que al abrir el libro, en un lado (sea derecho o izquierdo) aparezca la ilustración y en el otro, el texto sólo.  Puede ser también, una zona clara donde las letras se lean nítidas sin dibujos ni distractores.  Los párrafos que tengan de 2 a 6 líneas, igualmente limpias y claras, que favorezcan su lectura, como muestran las imágenes que os presentamos de algunos libros.
La letra debe ser claramente legible, preferiblemente mayúscula o de imprenta, sobre todo, si se está iniciando en el reconocimiento de letras, y de tamaño medio o grande.

Aunque el niño no sepa leer, es muy recomendable que leáis lo que dice el texto de manera literal, dándole esa entonación maravillosa que sólo una mamá o un papá sabe… Y como seguramente, el niño os pida repetir y repetir…el mismo cuento, siempre lo leáis de la misma manera (aproximada). Con esta actitud, lo que se está desarrollando (además de otros procesos inconscientes sobre la identificación del niño con algún personaje), es el reconocimiento global del texto, algo que facilitará una posterior comprensión lectora.
Los tres bandidos

Las Ilustraciones, que sólo aparecerán en un lado de las dos hojas al abrir el libro, o claramente diferenciadas del texto para que éste sea legible, deben ser discretas, sencillas y clarificadoras de la narración, con dibujos bonitos, estéticos, evitando dibujos excesivos, coloridos y engorrosos que dificultarán la atención de los niños. Buscando el equilibrio entre los colores vivos pero no chillones.

Aún con todo, lo más importante, es leer juntos padres e hijos. Leer  cuentos a los niños diariamente. Y si ya sabe leer, leer el libro a medias, una parte papá/mamá y otra parte, vuestro hij@, y así sucesivamente hasta que adquiera el hábito y sea capaz de hacerlo igualmente solo. 
Por último, os dejamos una frase del informe PIRLS (2011:109) que nos hace pensar en nuestro rol, en cómo y cuándo hacemos las cosas y su importancia en el desarrollo de nuestros hijos: “un ambiente de apoyo en el hogar y el inicio adecuado son fundamentales en la formación de la competencia lectora de los niños”.

Y si tenéis cualquier duda, podéis escribir un comentario o enviarnos un mail.
Gracias por leernos.


La Evaluación en Aprendizaje Cooperativo

El pasado mes de Junio se celebró el II simposio de Aprendizaje Cooperativo (Cooperar para Aprender- Aprender a Cooperar) en Donostia. 
En este espacio se realizaron ponencias, experiencias, actividades y propuestas de materiales, todas ellas muy interesantes. En nuestro blog destacamos uno en especial que hace referencia a la evaluación. Esta etapa del proceso educativo y de la innovación, nos preocupa especialmente ya que estamos investigando técnicas y herramientas para desarrollar próximamente talleres formativos sobre sistemas de evaluación. Un tema que  preocupa a  docentes que desean incorporar nuevos objetivos en el aula, como  por ejemplo, el desarrollo de competencias básicas.
En el Proyecto DeSeCo (Definición y Selección de Competencias Básicas de la OCDE), se establecen 3 categorías de competencias prioritarias (actuar de forma autónoma, utilizar herramientas de forma interactiva e intervenir en grupos socialmente heterogéneos), para ello no solo se precisa diseñar un currículo basado en competencias y explorar nuevas metodologías docentes de desarrollo de actividades de enseñanza-aprendizaje en el aula (como el Aprendizaje Cooperativo, el Trabajo por Proyectos, o Proyectos Colaborativos mediante TICs), sino que también es preciso replantearse el enfoque del proceso de evaluación (el sentido, las técnicas y los instrumentos).
Os mostramos la presentación de la maestra María José López Novo profesora de Física y Química en Secundaria Obligatoria y Bachiller en el instituto IES Pino Manso de O Porriño, Pontevedra.