Aprendizaje activo en Entornos virtuales 3D

Utilizar VLE 3D es una excelente opción para la educación a distancia cuando se trata de fomentan un aprendizaje activo. Cada vez, son más universidades las que se decantan por utilizar estos entornos virtuales para proporcionar experiencias de aprendizaje contextualizado.

El uso de estos entornos lo determina el profesor. Son espacios muy adecuados si el diseño pedagógico se ampara en un paradigma constructivista que potencia el rol activo de los estudiantes (Huang, Rauch y Liaw, 2010; Livingstone y Kemp, 2006, Bronack, Riedl y Tashner, 2006; Dede, brown-l’Bahy y Whitehouse, 2002; Eschenbrenner et al., 2008). Espacios donde se diseñen situaciones experienciales e inclusivas, que atiendan las diferentes estrategias de aprendizaje, y que promuevan el aprendizaje cooperativo y colaborativo (Siau, 2003).

Hace dos semanas, la Dra. Carmen Medina, de la asignatura de Ginecología y Obstetricia de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos pedía, diseñar un seminario práctico para sus estudiantes de 4º. Deseaba poder realizar la metodología que tenía diseñada para una formación presencial.

Conjuntamente con ella, y gracias al entorno de Virtway, diseñamos dos espacios para sus estudiantes (en este periodo de confinamiento), en el que pudieran interactuar, trabajar en pequeños grupos y discutir mediante la técnica didáctica «Estudio de caso«. Al finalizar, debían realizar un role play, con el caso que tenían que analizar e introducir 3 gazapos en el discurso. El auditorio debía estar muy atento para identificar los 3 errores.

Tras la identificación de los errores se hacían explicaciones más amplias y aclaratorias por parte de la profesora o por el resto de estudiantes.

La experiencia de aprendizaje permitió a todos los estudiantes trabajar en los casos, discutir, pensar en los gazapos y profundizar en los temas, además de «representar» al futuro obstetra en el que se convertirán en no poco tiempo.

La satisfacción de los alumnos fue excelente, y todo esto gracias a la labor pedagógica y motivadora de la profesora que guió a sus estudiantes en todo momento, mientras ellos eran el centro de su aprendizaje.

A continuación, os mostramos un resumen de esta experiencia. La imagen superior está pixelada para salvaguardar la privacidad del estudiante.

Gracias UAB y gracias Carmen, por depositar vuestra confianza en nosotros para ayudaros a que la distancia no sea un obstáculo en aprender de manera activa. Y gracias a los alumnos, por sus palabras de agradecimiento que han tenido con nosotros.

Referencias:

Bronack, S., Sanders, R., Cheney, A., Riedl, R., Tashner, J., & Matzen, N. (2008). Presence pedagogy: Teaching and learning in a 3D virtual immersive world. International journal of teaching and learning in higher education, 20(1), 59-69.

Dede, C., Whitehouse, P., & Brown-L’Bahy, T. (2002). Designing and studying learning experiences that use multiple interactive media to bridge distance and time. Current perspectives on applied information technologies, 1, 1-30.

Leask M. y Younie S. (2001). Communal constructivist theory: information and communications technology pedagogy and internationalisation of the curriculum. Journal of Information Technology for Teacher Education, 10, 117-134.

Livingstone, D. y Kemp, J. (2006). Massively Multi-Learner: Recent Advances in 3D Social Environments. Computing and Information Systems Journal, 10(2), 1-5.

Siau, K. (2004). Evaluating the usability of a group support system using co-discovery. Journal of Computer Information Systems, 44(2), 17-28.

El acto pedagógico durante el periodo de confinamiento

Durante estas tres últimas semanas se habla mucho del cambio radical que escuelas, universidades, profesores, alumnos y padres han tenido que afrontar para poder seguir gestionando sus cursos y clases durante el confinamiento.

Desde la urgencia, la mayoría, se ha centrado en herramientas digitales, plataformas y correos para mantener al día cierta estructura docente. Muchas webinars y videotutoriales para aprender a hacer actividades con tal o cual, para organizar una plataforma, para hacer juegos online, para hacer cuestionarios…para hacer…hacer…y hacer….

Siempre lo decimos, y en esta ocasión los decimos más alto, más claro, y en varios formatos, incluida la webinar: Antes de hacer, hay que reflexionar. Primero hay que diseñar, cual arquitecto, cómo queremos que se produzca el acto pedagógico, para después valorar cuáles serán los instrumentos y elementos que nos ayuden a estructurarlo. De nada sirve, absolutamente de nada, que el alumnado hoy (pequeños, medianos y grandes), viviendo la tragedia que vivimos, reciba tareas, ejercicios, deberes o contenidos a través de las herramientas digitales más sofisticadas, sin que se produzca el elemento más básico del aprendizaje, la relación entre profesor y alumno.

Nos estamos encontrando muchos casos, donde los profesores aprenden a manejar una plataforma para colgar tareas y ejercicios y todavía no se han visto ni una sola vez desde el 13 de marzo, donde ahora «cuelgan» las mismas tareas para todos aunque tengamos un niño con TEA, o familias que, alejadas del mundo digital, no han tenido contacto con nadie.

El acto pedagógico que describía Marta Souto (1993) en su libro Hacia una didáctia de lo grupal es un encuentro, es una relación, se da en un espacio y en un tiempo, surge en un contexto sociocultural, en un tiempo histórico social, desde tiempos históricos personales, es una realidad concreta, es un escenario imaginario, es acción entre el que aprende y el que enseña, surge en torno a la función del saber, es intercambio para la apropiación de un contenido cultural por parte de un sujeto (alumno) a través de la mediación de un otro (maestro).

Si reflexionamos sobre cada palabra que hemos señalado en negrita, tal vez, consigamos nuestro objetivo, movilizarnos hacia un re-diseño del acto pedagógico que va mucho más allá de «utilizar Google o Microsoft«. Quizás las primeras preguntas que debamos hacernos son: ¿Cómo estás mis alumnos, en casa de quién están? ¿Cómo están las familias, en qué situación personal, laboral incluso digital se encuentran cada una de ellas? ¿cómo me voy a comunicar con mis alumnos y con sus familias? ¿Cada cuanto tiempo? ¿Cómo debo llevar a cabo mis clases ahora: que lo miren por su cuenta, que se lo expliquen sus padres, que se organicen entre ellos que para usan siempre el whatsapp…les entrego algún vídeo, lo explico yo en una videoconferencia con todos? ¿Cómo y cuándo voy a estar disponible si tienen dudas? ¿Haré trabajos en grupo? ¿Mantendré reuniones grupales con ellos? las tareas que tienen que hacer ¿serán ejercicios del libro del texto o dadas las circunstancias es mejor que hagan tareas globales y contextualizadas? ¿Qué tipo de feedback debo hacer? ¿qué quiero que aprendan en este momento? ¿Cómo voy a valorar lo que aprenden? y ¿cómo voy a calificar?

Algunas de estas preguntas surgieron en la webinar, que organizamos hace unas semanas cuyo título es «Emociones y pedagogía en tiempos de coronavirus» que organizamos entre Natalia Orenes y yo (Déborah Martín R.), conjuntamente con Enrique de la Torre, psicólogo psicoanalista, psicólogo sanitario y psicólogo forense.

Muchos profesores y directores nos plantearon sus dudas y realizaron aportaciones a este interesante debate, donde pudimos hablar de aquellos elementos realmente relevantes para este momento y en este contexto social que vivimos. Esperamos que os llegue muy dentro. 


Como siempre os digo, muchas gracias por leernos, seguirnos y escucharnos, y ahora más que nunca, llevad cuidado.

Un saludo

Diseña tu programación didáctica.Te acompañamos…

La capacidad de planificar es una de las competencias básicas del docente. Planificar significa considerar el currículo, la legislación, las competencias, los contenidos, las características de nuestros alumnos, las situaciones de aprendizaje, los recursos y el contexto en el que se produce el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se trata de diseñar el proceso de aprendizaje por el que pasarán nuestros alumnos, convertir una idea en un proyecto de acción para hacerlo realidad.

Utilizar programaciones fijas, estandarizadas o descontextualizadas llevan a la rutina de la práctica docente y las consecuencias que esto tiene en el clima de aula y el aprendizaje de nuestros alumnos.

Entender el currículo como contenido conlleva confundir el aprender con el aprobar. Y de aquí se derivan muchas de las dificultades que, hoy profesores y alumnos, nos encontramos en la escuela.

Muchos de vosotros nos habéis pedido ayuda para aprender a diseñar las programaciones orientadas a competencias, incorporar metodologías activas y aprender a planificar la evaluación y la calificación. Por este motivo, lanzamos el programa de asesoramiento para profesores, opositores y directores pedagógicos.

Se trata de un programa que puede durar unas 3 o 4 semanas, a tu ritmo. Tú eliges el momento de inicio. te explicamos paso a paso cómo ser creativo con tu plan, te proponemos acciones concretas para organizar tu programación y además, tendrás 3 videoconferencias en grupos reducidos con la Dra. Déborah Martín R. Ahí podrás aclarar las dudas que te surjan, según el momento en el que te encuentres. También podrás compartir con otros compañeros en la plataforma, y así, entre todos enriquecemos el aprendizaje.

El programa se ha organizado según las siguientes áreas:

1. El artista que llevas dentro
2. Elementos del diseño
3. El currículo como marco
4. ¡Desliando el lío!: Objetivos, criterios y estándares
5. El primer esbozo, siempre con lápiz
6. Ahora sí, crea y colorea. Las técnicas
7. Primeros engranajes: Competencias, estándares, técnicas, recursos y tiempos
8. La evaluación ¿con pastel o carboncillo?
9. Lo más fácil y complejo a la vez: Las notas
10. Evalúa T

Si estás interesado escríbenos AQUÍ, adaptaremos el programa a tus necesidades y te daremos más detalles, los pasos a seguir, y cómo hacer para comenzar!

La programación va mucho más lejos que una mera presentación burocrática. La planificación didáctica entra de lleno en el saber docente.

Estudio de caso. La transformación del modelo educativo. Impacto.

Como sabéis nuestra línea de investigación se orienta a la transformación de las organizaciones para el desarrollo competencial. Hemos ido escribiendo artículos basados en nuestras investigaciones, y muy pronto lanzaremos un libro sobre esto.

A continuación os dejamos uno publicado en Bordón, presenta el estudio de un caso que permite, a lo largo de dos años, explorar en un entorno real para acercar las teorías a la práctica, interpretar y comprender aunque no se pueda generalizar.

El estudio muestra los cambios planificados con rigor en el tratamiento y análisis de los datos y trata de mostrar el impacto percibido que tienen los
modelos versátiles, nos muestra la dirección y da pie a formular hipótesis de una línea de investigación prometedora para evaluar los cambios
en el aprendizaje de los estudiantes, en la competencia docente y en la calidad de los centros educativos.

Se pone en valor la percepción de los participantes y el uso de los documentos elaborados en el centro para analizar la realidad, siendo conscientes de que son medidas subjetivas y que, sumado a una
muestra pequeña, permiten análisis menos potentes.

Aun así, los resultados resaltan la importancia de las metodologías en el aprendizaje y la conducta de los estudiantes, y animan a pensar que el cambio docente es posible aunque para que perdure es necesario que la comunidad educativa, la dirección del centro y la Administración
educativa se impliquen y, sobre todo, que la mejora no sea efecto de intervenciones puntuales ni tan siquiera de un curso escolar;

Los datos nos advierten de la necesidad de estudiar longitudinalmente el efecto de las metodologías activas y participativas no solo en el aprendizaje y en el rendimiento, también en la cohesión y comportamiento de los estudiantes.

Puedes leerlo en FLIPSNACK

https://www.flipsnack.com/EE8DE8DEFB5/transformaci-n-del-modelo-educativo.html

y RESEARCHGATE

https://www.researchgate.net/publication/329196941_TRANSFORMACION_DEL_MODELO_EDUCATIVO_EN_EL_APRENDIZAJE_Y_DESARROLLO_COMPETENCIAL_ESTUDIO_DE_CASO

La docencia como arte

El viernes día 7 de Junio, nos invitaron a participar como ponentes en la Jornada Aprendiendo el Futuro que organizaba la Asociación Nacional para la Enseñanza de la Fotografía, en el salón de actos de Bellas Artes de la UCM.

En ella estuvieron profesionales de la fotografía principalmente, Valentin Sama, Tomás Zarza, Luis Castelo, Pedro Vicente, Carmen Dalmau Bejarano, Manuel San Frutos, Eduard Bertran Coppini, Albert Gusi, Mieke Bal, Rocio Gutierrez, Marta Delgado Mangas, Virginia Espa, Pilar Irala, Toya Legido García y yo misma (Déborah Martín) que no soy fotógrafa pero sí pedagoga y amante de la pedagogía activa. Al evento se inscribieron unas 150 personas y fue retrasmitida en streaming. …

La jornada transcurría en el debate de la formación universitaria sobre arte fotográfico y audiovisuales, así como, en la transmisión de técnicas didácticas y metodologías que pueden estar detrás de una buena docencia universitaria para el área.

Os dejamos AQUÍ la conferencia, tal y como habéis demandado, tanto en twitter como instagram. Esperamos que os guste y aprendáis algo nuevo. Por cierto, la imagen del principio es de Chema Madoz, uno de mis fotógrafos favoritos. Cuando veáis la conferencia, entenderéis por qué.

Facultad de Bellas Artes. UCM.

Muchas gracias por leernos y no olvides que cualquier cosa que precises de nosotros, ¡puedes contactarnos!

Criterios de calidad de los centros. Un tema ácido

Desde hace años, al llegar estas fechas donde las familias tienen que elegir centros, recibimos llamadas y correos de padres y madres preocupados por el bienestar de sus hijos en los centros ¿Cuál será el adecuado? ¿Cuál será lo suficientemente respetuoso con su desarrollo?

Siempre les trasladamos que aunque otros padres estén contentos con el centro al que lleven sus hijos, cada uno tiene unos principios en los que desea basar su educación familiar, por lo que, es preferible visitar el centro. Por supuesto, lo más importante es que les describan su proyecto educativo. Pero esa conversación no debe versar en el horario no lectivo, el lectivo, el comedor, las actividades extra escolares, la editorial o la tablet, NO.

Debe detallar qué es lo que el centro quiere conseguir en el alumnado y por tanto qué hace para alcanzarlo, qué metodología, qué técnicas diferentes utilizan, qué recursos utilizan, cómo realizan el seguimiento del progreso del alumnado, qué proyectos hacen, qué contacto con el entorno tienen, cómo eligen las actividades para realizar fuera y cuántas se hacen, cómo se establece la comunicación bidireccional entre familia y centro, qué importancia se le da al tutor, cómo se realiza el proceso de evaluación, cómo son los boletines, etc… Si pueden visitar el centro en horario lectivo, mejor. Y si está fuera de los open days, también mejor. Así, los padres pueden respirar el clima, algunas acciones de los niños o jóvenes que estén haciendo de manera espontánea y, sobre todo, percibir la mirada de los alumnos.

Ya conocéis nuestra predilección por los centros acogedores, activos (que no estresantes) lentos y respetuosos; No obstante, para hablar desde la evidencia científica, y dada nuestra colaboración en diferentes grupos de investigación, os dejamos aquí a modo de juego, alguno de los criterios que hacen que un centro sea mejor que otro.

¡Ponte a prueba y marca si crees que es verdadero o falso! Comienza haciendo click en la flecha de la derecha

Basada en el estudio sobre calidad y eficacia escolar en la Comunidad Autónoma Vasca

¿Qué tal te ha ido? ¿Has identificado algunos de los criterios de manera correcta? Si es así, muchas felicidades.

La información que recogemos en este genial.ly está extraída del estudio que se menciona al pie, liderado por el Dr. Luis Lizasoain. Aun así, ha sido publicada de una manera amena y accesible para toda la comunidad educativa en El Diario.es. Os dejamos aquí el enlace al texto del diario por si fuera de vuestro interés conocer, a modo de síntesis, los factores que hacen que un centro sea mejor que otro, y también, una conferencia suya donde detalla la metodología de investigación y sus resultados. Sin duda, un placer escuchar tanta sabiduría.

Deseamos que os guste y que sigamos aprendiendo juntos…

Evaluación educativa. La niña de nuestros ojos

De todos es sabido que llevar la pedagogía activa a la escuela y mejorar el concepto, la técnica y la ética de la evaluación educativa son nuestros principales temas de interés.

A principios de año nos propusimos varios objetivos que podéis leer de nuevo en este post. En él hablábamos de proyectos que ya continuaban y otros que se iniciaban. Hoy hacemos una evaluación de aquellos propósitos conseguidos (tick verde), que se han modificado (cruz roja) o que todavía están pendientes (flecha azul). Así es como evaluamos nuestros objetivos a través, por ejemplo, de una checklist:

De nuestros propósitos, el cuarto se modifica por el tercero, y el último está pendiente de generar la acción grupal que precisa. Hemos preferido esperar a que finalicen las elecciones, que estén todos sentados en sus sillones, cómodos, y después proponer las mejoras necesarias al respecto.

Nuestra experiencia en evaluación comportamental para la obtención de libertad condicional con fines educativos, evaluación en el seguimiento de programas de desintoxicación, evaluación en comités de asignación de centros terapéuticos y sus programas educativos a adolescentes con trastorno de conducta o la evaluación de menores y sus familias para proponer a Fiscalía la medida educativa más eficaz, siempre nos ha llevado a considerar la evaluación con un único propósito: la mejora y la evolución.

Por otra parte, nuestra dedicación a la investigación y docencia o colaboración continua con los departamentos MIDE (Métodos de investigación y diagnóstico en educación), nos ha llevado a conocer la técnica evaluativa .

Esto no indica que no hayamos continuado formándonos, cada vez más, en los principios de la evaluación y las características de la evaluación para el aprendizaje. Por supuesto todo esto no puede estar exento de trabajo con otros compañeros reflexionando conjuntamente en cualquier jornada dedicada a evaluación. El sábado 11 la entidad Educación abierta organizaba en Madrid unas jornadas para la reflexión de la evaluación educativa en varias áreas con numerosos participantes interesados.

Reflexionar sobre el poder de la evaluación, cómo nos condiciona en la vida, en lo académico, en lo profesional, o si realmente estamos interesados en un cambio de sociedad, nos ayuda a seguir haciéndonos preguntas que iluminarán el camino que debemos recorrer para proponer una mejora evaluativa. Las jornadas fueron muy dinámicas y atractivas por lo que nos apetece compartir con vosotros, algunas de las preguntas que nos suscitaron.

¿Podríamos vivir sin evaluación? ¿Para qué evaluamos? ¿tenemos el mismo «para qué» desde el micro o el macro sistema educativo? Evaluar nos ayuda a mejorar pero ¿calificar nos ayuda a mejorar también? ¿Realmente queremos cambiar la escuela y la sociedad? ¿los padres realmente quieren otra cosa para sus hijos o prefieren que aprendan matemáticas, lengua o historia como se viene haciendo hasta ahora? ¿qué datos necesitamos para evaluar la calidad del centro? ¿Autonomía y rendición de cuentas son compatibles? ¿Quién evalúa al profesor? ¿Cómo evaluar a un profesor? ¿Se generan tiempos de reflexión educativa en los centros para mejorar? ¿Existe un código deontológico en la evaluación? ¿Estamos considerando el impacto que tiene la calificación en el alumno? Si lo deseable es evaluar por competencias ¿por qué todos los sistemas software y de acreditación o boletines siguen calificando asignaturas?

Estas son algunas de las cuestiones que a nosotros nos resultan de mayor interés, aunque por supuesto, podéis seguir el hilo con los comentarios, preguntas y reflexiones en el hashtag #loquepisanove.

Empecemos por el principio, ya que todo conocimiento comienza con la generación de preguntas…

Gracias por leernos

Enfocando el objetivo

Enfocar es dejar nítida aquella realidad que está a cierta distancia o, en términos ópticos, hacer coincidir la luz que incide en el objetivo de la cámara, con lo que se pretende captar o representar. De ahí este post, que tiene que ver con esa sensación inicial borrosa que uno tiene cuando trata de enfocar, y progresivamente va obteniendo una imagen perfectamente nítida.

Esta metáfora viene porque en estas últimas semanas hemos sentido a nuestro alrededor mucho ruido educativo. Lamentablemente, en algunos casos, ha tenido que ver con el edu-businnes (término que hemos conocido hace unos días en la cuenta de @PsicEduM , que aunque su lenguaje no encaje con nuestro estilo, su contenido, sí). Podríamos definir el edu-businnes, como la comercialización en exceso y oportunismo de muchas entidades y personas para hacer negocio y lucrarse de los movimientos que se producen en educación, el aprendizaje, la transformación educativa, etc. como fin en sí mismo, enmascarándolo con otra idea.

A este respecto, tenemos mucho que decir, pero no será ahora, sino en una entrada posterior. Esto está más relacionado con esa borrosidad inicial al enfocar, y hoy es día para escribir sobre la nitidez de la realidad, enfocar el objetivo y no perderse.

Con tanto ruido, uno pierde perspectiva y se desorienta. Necesitábamos centrarnos, centrar el foco y no dejarnos llevar por otras cuestiones que no sean nuestros principios, nuestra misión y un para qué. Así fue como, hace una semana, regresábamos a las escuelas Reggio Emilia para re-conectar con aquello que hace ya 16 años nos movilizó el alma.

Como pedagoga, psicóloga forense y criminóloga he tenido la oportunidad de estar cerca de los centros penitenciarios, centros de menores, adolescentes agresivos, antisociales, etc, conocer sus historias, su sufrimiento y su ira. Fue en 2003, cuando iba a nacer mi primer hijo, cuando me cuestioné los valores que quería trasladarle y en qué entorno debía crecer para evitar tanta hostilidad. Así fue como re-conecté con mi experiencia como alumna de escuela Montessori (de verdad, no de las falsas) y con la teoría e historia de la educación que había estudiado en 1994 y que tanto me gustó.

Siempre cercana a mi departamento favorito, el MIDE (Métodos de investigación y diagnóstico en educación) de la Universidad Complutense, sentí su apoyo en mi nuevo propósito «prevenir para evitar aquello» y montar una Escuela que no me pusiera los pelos de punta o me entraran ganas de llorar al sentirlas como aparcamientos en vez de espacios educativos. Me alimentaron con investigaciones, lecturas, datos, vídeos de otras escuelas fuera de España, imágenes, información y evidencias científicas para diseñar un proyecto educativo y un edificio que se adaptara a un proyecto concreto. En definitiva, una escuela concebida como su etimología griega, un lugar para cultivar el espíritu. Una escuela homologada, autorizada y valorada por inspección (pasaron 5 diferentes) que recogía los principios de la pedagogía activa y, lo más importante, respetuosa con los ritmos. No podemos dejar aquí imágenes por la privacidad pero nos hicieron alguna entrevista en directo y aquí os dejamos un trocito, por si se puede percibir algo, aunque hay más circulando por las redes.

No era un proyecto alternativo, ni utilizábamos nuevas metodologías, ni TIC, ni palabras anglosajonas. Nos basábamos en evidencias, en investigaciones educativas que trasladábamos a nuestra realidad de entonces. Es más, la escuela se concibió como un espacio para la investigación (Tonucci, 1988) tanto de los niños, como del equipo. Los padres firmaban una autorización para poder grabar a sus hijos en la escuela cuya finalidad era puramente pedagógica para mejorar la intervención educativa. Estas grabaciones las utilizábamos en nuestras reuniones de equipo para observar y mejorar nuestra práctica. También en las reuniones de padres, donde mostrábamos lo que trabajábamos, cómo lo hacíamos y por qué lo hacíamos. En definitiva teníamos un proyecto educativo que defendíamos y mejorábamos día a día.

Cuando estábamos dispuestos a lanzar primaria, teniendo el proyecto definido, el lugar y el equipo, la crisis económica impidió avanzar, pero no impidió sembrar. Así fue, cuando empezamos a recibir llamadas de emprendedores que querían montar una escuela diferente o escuelas que querían hacer cambios…Todos se preguntaban ¿Cómo lo habéis hecho? ¿Cómo conseguiste la autorización? ¿Cómo hacíais la programación didáctica si trabajabas por proyectos? ¿Cómo se hacía la evaluación? ¿Qué formato tenían los informes de progreso? ¿Cómo se decidían los espacios? ¿Cómo se elije el material? ¿Cuál es la flexibilidad horaria necesaria? etc, etc…la polinización de la siembra se extendía….no sin formación permanente por nuestra parte.

Con el tiempo, la rapidez de la información que proporciona internet para lo bueno, también lo hace para lo malo. El ruido que hacen las fake news educativas, los mitos sobre los estilos de aprendizaje, sobre las inteligencias múltiples, sobre la gamificación, los gurús educativos que «se miden» por seguidores de twitter, o peor, algunos son contratados por Universidades para tener más alumnos, influencers educativos que no saben de psicología evolutiva, ni del aprendizaje, ni de investigación, ni de historia de la educación, másteres de coaching educativo (yo coacheo, tu coacheas, él coachea…) vídeos que dicen desarrollar competencias, como si aprendieras inglés mientras duermes, directores de centros que no saben nada de pedagogía, centros que dicen hacer mindfulness a pesar de que los niños están estresados desde que entran hasta que salen, o la «guerra de las Galaxias» que se produce con la compra-venta de APPS R2P2, Chomebooks, Ipad, Google, Microsoft…etc… La competitividad que de pronto ves que surge entre aquellas que se auto denominan comunidad… o incluso, ¿por qué no proponer la palabra innovación como la primera del diccionario debido a su uso y abuso? ¿No se permitió el término cocreta?

PUES NO!!! Frente a tanto ruido, hay que enfocar, parar, coger aire y pensar en el para qué y en el cómo. La educación no mejora sólo con la opinión de la gente. Ni la educación, ni la medicina, ni la optometría, ni ninguna disciplina, sino con profesionales de su campo. Lo contrario yo lo llamo intrusismo, y en educación, lamentablemente, se dan cada vez más casos. Abducidos por las grandes compañías tecnológicas, vemos que unos y otros firman acuerdos y entre los nombres de sus equipos no hay pedagogos con trayectoria, ni psicólogos de prestigio, ni educadores con formación, basta con tener un logo de colores y hacer mucho ruido en las redes. Parece que todos sabemos de todo, de fútbol, de política, pero sobre todo, de educación

Volver a Reggio nos ha supuesto sentir otra vez qué es la pedagogía activa, respirar sus principios y enfocar nítidamente hacia el tipo de escuela que defendemos. En algunos aspectos dista un poco de lo que algunos venden como «metodología activa». Montessori, ya la defendió como La pedagogía científica, pero algunos esta parte no la leyeron.

La escuela que enfocamos tiene una filosofía pedagógica dirigida al desarrollo armónico, a la formación interna y al desarrollo de las potencialidades individuales de sus alumnos. Mantiene una filosofía de trabajo que integra diversas disciplinas (pedagogía, psicología, filosofía, biología y la medicina preventiva) con el fin de que el alumnado que atienda pueda desarrollarse plenamente. La escuela que defendemos sigue los principios de la escuela activa integrados y  adaptados a un momento histórico y social actual, enmarcado en una legislación educativa concreta.

Deseamos una escuela que pueda definirse en:

  • Sus principios pedagógicos
  • El clima del centro
  • El bienestar del alumnado y profesorado
  • La elección de itinerarios curriculares
  • La relación docente- alumno
  • La formación de su profesorado
  • Los agrupamientos
  • El material pedagógico
  • La relación con el entorno
  • Las actividades que realizan los alumnos
  • La organización de los espacios internos y externos.
  • Espacios de acción, espacios de concentración.
  • La participación de los padres
  • La calidad de la comida (si tienen comedor)
  • La evaluación educativa (del aprendizaje, para el aprendizaje, de los programas y del centro)

Y sobre todo, en las situaciones que ofrece para fomentar el deseo innato de investigar y fomentar la curiosidad. Defendemos una escuela como un laboratorio donde se encuentre lugar para la experimentación, la concentración, la calma y la interiorización de lo aprendido. Un espacio donde lo que se empieza se acaba, un espacio con tiempo para el silencio, sin la presión de un timbre.

No se trata de hacer ruido permanentemente, no se trata de tener a los niños ocupados y estresados. No se trata de entretener a los alumnos para que no se aburran. No se trata de «hacer y hacer» o utilizar Kahoots sin sentido pedagógico. Se trata de crear un proyecto y utilizar las herramientas que sean precisas para llevarlo a cabo.

Nuestro foco es colaborar con aquellos que busquen crear un espacio como el que estamos describiendo, ofreciéndole nuestros servicios de asesoramiento o formación, únicamente con esta finalidad. Queremos contribuir en la reflexión y formación del profesorado para que la escuela se convierta en un espacio que invite a la serenidad, al movimiento, a la observación y la exploración;un lugar para aprender a aprender.