El sentido del cambio. ¿Por qué cambiar?

El propósito fundamental de los programas de mejora escolar desarrollados en diferentes países (MSIP-Canadá, IQEA-Reino Unido, PEC-México, entre otros.) ha sido lograr una mayor calidad de los resultados educativos, a partir de la transformación de las formas de gestión de las escuelas.
Entre ellos, se promueve la construcción de un modelo de gestión basado en la capacidad para la toma de decisiones fortalecida, un liderazgo compartido, trabajo colaborativo, participación social responsable, prácticas docentes más flexibles que atiendan a la diversidad de los alumnos y una gestión basada en la evaluación para la mejora continua y la planificación estratégica, impulsando la innovación educativa[1].
Algunos autores señalan que el problema de este asunto es encontrar sentido y dar significado al cambio[2]. Es decir, responder a una serie de cuestiones relacionadas con la reforma misma ¿merece la pena?. ¿Estamos convencidos?. De aceptarse, ¿que generaría?, ¿qué se puede hacer para que el efecto sea positivo?

Imagen extraída de Forbes.
Responder al qué debe cambiar y cómo efectuar tal cambio, es el punto de partida para la implementación de reformas educativas de largo alcance.
Transformar la gestión de la escuela para mejorar la calidad de la educación básica tiene varios significados e implicaciones; se trata de un proceso de cambio a largo plazo, que tiene como núcleo el conjunto de prácticas de todos los agentes de la comunidad educativa (directivos, docentes, alumnos, padres, inspectores, asesores, la comunidad y personal de apoyo) y conlleva crear y consolidar formas de hacer distintas, que permitan mejorar la eficacia y la eficiencia, lograr la equidad, la pertinencia y la relevancia de la acción educativa, estableciendo una cultura institucional colaborativa que nutra de igual manera los procesos de enseñanza-aprendizaje que mejoren el desarrollo armonioso de todas las capacidades humanas (OCDE,2011).
Al respecto, Fullan (1997) señala que las innovaciones resultan claras después de que sus resultados sean exitosos, jamás se aprecian desde su origen o por anticipado.
En el proceso para comprender el significado del cambio, se interrelacionan ideas individuales en pro de generar una visión clara y compartida acerca de lo que ha de lograrse.
Este es un primer paso para emprender acciones de mejora en colectivo. Un gran desafío para aquellos que creemos en la necesidad de vincular la eficacia de la escuela y la mejora de la misma —resultados educativos y formas de gestión—, es identificar los mecanismos mediante los cuales estos dos aspectos del conocimiento se entretejen, situación compleja pero posible; por lo tanto, se continúa en la búsqueda analítica y práctica para contar con elementos que hagan posible coadyuvar con las escuelas a realizar con éxito su proceso de transformación y, por supuesto, a conseguir mejores resultados de aprendizaje para todos sus alumnos.

[1] Programa de mejora de la calidad escolar de México (2009). Modelo de Gestión Educativa Estratégica en http://www2.sepdf.gob.mx/programa_escuela_calidad/Materialesdeconsulta/MGEE.pdf

[2] Fullan, Michael y Stiegelbauer, Suzanne. (1997) El cambio educativo. Guía de planeación para maestros

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